martes, 9 de junio de 2009

Caminas hacia la luz, con el paso constante y tu mirada soñadora al horizonte gris, siguiendo una estrella cualquiera, lleno de música en tus entrañas y jugo de guayaba en los labios.
Entre oscuros destellos y luces urbanas.



http://flickr.com/photos/salypimienta

martes, 26 de mayo de 2009

Poema de guerra

Poemas de guerra, difíciles de escribir, más aun difíciles de vivir, estoy yo aquí, en un mínimo espacio, infringiendo la ley, en completo silencio, la respiración se torna tortuosa a cada instante, no puedo tragar mi propia amargura, mi propia saliva. El sol empieza a asomarse, pero esa imagen oscura permanece en nuestras mentes, será tu hermano, será tu amigo, pero esto, esto es la guerra.

mayo 2009

miércoles, 29 de abril de 2009

Cartas del Emir II

Viajé de nueva cuenta al oriente medio, esta vez por voluntad propia.
Una banda de beduinos me contó que te habían visto cerca de la mezquita del desierto. No pude resistirlo y partí en tu búsqueda. El camino fue un tanto tortuoso, eso es cierto. En cualquier espejismo la mente se puede quedar, ahí, eternamente perdida y el té que probé al salir del harem, me supo a melancolia, pero no me desesperaré, llegaré pronto a la mezquita, te encontraré criatura del sol y compraré una hierba mejor.

Rojo

Fue  en tu casa. Lo recuerdo, lo voy a recordar.  Acababa de llover, llegué a tu casa, en la tarde (poco a poco las visitas se recorrieron a horas más largas) estaba sentada en la sala junto a todas las fotografías familiares. Estabas tú y tu mochila. Subimos. El aire pegaba en tu cabello mientras te veía,  te contemplé, contemplé un rostro nuevo, algo nuevo que registrar en mi memoria, un paisaje eterno, tu eterno rostro en un fondo de ladrillo  y ventanas abiertas.

Caminamos , la única vez que caminaste a mi lado a mi ritmo, con calma, en una tarde de lluvia, una perfecta tarde de agua. Despues tomamos un camión, usabas una chamarra con gorro color rojo. Las gotas pegaban en el  cristal mientras ibamos parados, uno junto al otro. Pagos completos. Charcos. Pequeñas miradas. Regresaste caminando a casa, yo tomé el  autobús.

lunes, 13 de abril de 2009

S.S. 09

Inhóspitos lugares
Insólitas situaciones
Increíbles personas
Intenso esfuerzo
Imponentes paisajes
Importantes experiencias


Imbéciles chistes?

lunes, 30 de marzo de 2009

El león

Y me encanta el hielo en la boca, sentir el frío en mi boca, besarte mientras el hielo gira en mi lengua, besarte tiernamente mientras el hielo pasa por tus labios y la nieve por tus manos. Caminar por el interminable sendero de árboles cubiertos de nieve, de hielo, de agua fría. La luz cándida del último rayo del día en tu mirada, en tu cabello. Quedan pocos habitantes ya, quedan pocas ventanas y los sonidos de los niños no se escuchan más. Los hombres petrificados nos observan como vigilantes a la deriva. Los libros ya no encuentran una salida, se quedaron tristes mirando sus contornos. Quedan perros fantasmas y un león en la puerta principal vigilando nuestra vida encantada, hechizada por los extraños virus que vuelan en el aire. Te veo y encuentro una absorbente soledad, interminable, de esas que duran mil años. Tomo tu mano y caminamos, yo con el pedazo de hielo en la boca y tú con un par de piedras en la bolsa, ellas nos guían con su ritmo de montaña, hipnotizante, una contra otra, chocar infinitamente hasta que la existencia termine, hasta que algo nos aniquile.

Y siento el palpitar que me mece como un árbol; árbol de vida. Crecen los pájaros en mi cabeza.

miércoles, 25 de marzo de 2009

de paidopsiquiatría y grupos anticuados

De la vida, uno nunca deja de aprender. Y no me refiero a esos datos pseudo-culturales que vienen en los suplementos dominicales del periódico. Me refiero a esos momentos de la vida en que descubres que la persona a la que todos creían inocente es precisamente líder de aquella polémica conspiración o cuando descubres que hay situaciones existenciales, como la sincronización celestial entre las personas, en que nunca llegarás a descubrir algún patrón. Simplemente porque no existen. Todo esto llega en poquísimo tiempo si no lo esperas.
Empecé a notar el primer momento de mi teoría conspiratoria el día en que una de mis canciones favoritas vino a mis oídos hecha realidad, no era más una canción, era un relato musical de mi situación, al escalofriante grado de tener los mismos nombres que los personajes de mi historia. De todos modos, hice caso omiso a esta señal divina y seguí caminando. Fue en la siguiente esquina de aquella avenida que surgió la segunda señal, se trataba de Freddy, un chico tímido hasta el paroxismo, de piel amarillenta, anemia notable y compañeros ausentes. El desgraciado que recibe cada mes un perfecto 10 en conducta, por descuido de profesores poco capacitados que creen que por no hablar, eres un chico bien portado y nunca un lunático con trastornos de inhibición. Bueno, Freddy siempre fue eso para mí, más que eso, siempre tuve la certeza de que detrás de ese síndrome de Asperger no diagnosticado se escondía un maniático, una bomba de tiempo esperando estallar contra todos esos que lo crearon, por ejemplo los cretinos que siempre lo molestaban, la psicóloga escolar que nunca nadie supo de su existencia, incluso sus padres, que por creer en la inexistente psicóloga escolar, no pudieron llevarlo con un paidopsiquiatra. Bueno, pues a pesar de todo este material contundente, nadie creía en mi teoría.

domingo, 8 de marzo de 2009

Querido

Llevo dos días sin comer y creo es suficiente, el aire pega en el ramillete de mi oreja, es un susurro esperando explotar como una ola en la piedra. Confortable es el lugar. Creo moriré pronto y siento la montaña. Anhelo mi cama suave de hospital, el olor a formol por las mañanas y el suave agitar de los mosaicos blancos. Es tarde para pedir perdón, demasiado pronto para arrepentirme. Te encontraré algún día como la primera vez que te vi. Compartiré aquello que jamás fue nuestro. El árbol me come la piel y su sabia entra por mis ojos. Un absoluto proceso natural me regresa.

lunes, 23 de febrero de 2009

Cartas del Emir

Viajé al oriente medio, pero fue por necesidad, me hacía falta un poco de papel de baño, en el camino mis pies pasaron por un leve rigor mortis, nada que un buen masaje no arreglara, luego dejé las puertas abiertas, todo el harem a la intemperie de esa banda de beduinos criminales, pero no todo fueron hechos inoportunos, mezclé mi té al salir del harem y me supo a tí, después, ya en el oasis: un destello, un chispazo de la vox populli salió a relucir, uno de esos que casi nunca se dan, pero que la comedia y la sincronización celestial conocen tan bien.

lunes, 16 de febrero de 2009

pure morning

"Hija, acompáñame con Doña Lala"
Frase predilecta por las mañanas de esos días en que había menos presión atmosférica y escolar sobre mi cabeza. Lo fascinante de la frase era que significaba ir a comprar fruta, generalmente papaya con yogurt o verduras para cocinar en la tarde, también significaba ir con mi madre bajo una sombrilla protegiéndonos del sol, desde mi casa hasta la tienda de doña Lala, a una calle de distancia. Los rayos del sol bajo la sombrilla destellaban en nuestros ojos, por momentos impidiéndonos ver el camino, mis piernitas frescas se movían al paso de mi madre, siempre llevaba unos shorts o mi pijama. En la tienda, las moscas rondaban sin cesar la fruta recién picada y los quesos exhibidos, Doña Lala era una mujer de unos 45 años, de una complexión muy grande y de gran carisma, siempre estaba asistida por alguna de sus hijas que a su vez cuidaban de sus hijos, ya era abuela. Al regresar a la casa, preparábamos mi madre y yo un delicioso desayuno para nosotras mismas, a las once de la mañana ya podía seguir recorriendo la casa con mis shorts de pijama. Hoy en día Doña Lala tiene ubicada su tienda en el mismo lugar de siempre, ahora vende también memelas y jugos, sus hijas la siguen ayudando, pero hasta este día creo que nunca sabré como se llama en realidad Doña Lala.
Sal

domingo, 25 de enero de 2009

01:06

Bajó a la cocina, había pasado la media noche hace más de una hora, empezaría a soñar con un vaso de leche fría y orgánica. Abrió la puerta del refrigerador y salieron entonces más de diez voces aborígenes cantando en coro, sorprendiendo y gustando, un coro aborígen en su frigorífico, ¿que más podía encontrar?
De pronto una rama sonaba a la par del viento, pero no había árboles y la casa entera dormía, era un pasaje en realidad, la historia de una cucaracha adentrándose en un refugio de cartón y maíz contaminados. Un cortometraje de medio minuto en la alacena, desapareció. La cucaracha no quería más suspenso así que volvió a callar.
Esta vez se escuchó un festival de canto coral, que incluía desde voces gregorianas de la estufa, tenores bien preparados en el refrigerador y sopranos en la chillante puerta de la cocina.
En el dormitorio, buscaba la pijama, pero que sorpresa al descubrir a los abrigos de su madre presentando una exquisita danza interpretativa, excelentemente ejecutada y con honores para un pesado abrigo de peluche que se movía con la finura necesaria.
El aliento se le había ido con tantas obras magníficas, fue al baño y tomó el cepillo de dientes, enseguida la pasta dental salió disparada, pero no era blanca, era azul cielo y de mil colores más, su dentadura quedó increíble, tanto arte le había provocado un fuerte insomnio, pero ya era hora de dormir, ya eran más de las 3 de la mañana y no dejaría al sol pudrir las obras que encontró.

domingo, 4 de enero de 2009

Color amarillo

¡Claro que es una sinfonía!
el andar de los consumidores, las gangas de los comerciantes, las risas de los niños en sus inocentes juegos, una guitarra de vez en cuando,
¡claro que es una obra maestra!,
las flores despampanantes, las frutas de colores vivaces e inimaginables, juguetes de plástico, objetos sencillos pero maravillosos en esencia, la ropa puesta y para vender, de todos estilos y formas,
¡claro que es un perfume magnífico!,
el olor penetrante en la naturaleza de las flores y el olor exquisito de las frutas y las verduras y hasta las imitaciones de perfumes artificiales completan la creación única que se encuentra sólo en un lugar, ¡claro que son los mercados de México!

Obra magistral (Salma)